Fenomenología y buenos modales
Palabras clave:
fenomenología , apareciendo, ser, discurso, cortesíaResumen
La fenomenología parte de un presupuesto: que tiene sentido tratar todo como “apareciendo”. Este postulado está, por supuesto, ligado a la metafísica occidental de la subjetividad, de la cual la fenomenología constituye el producto último, aunque los fenomenólogos afirmen reiteradamente haberla superado. Esta aplicación incondicional de la noción de “aparecer” plantea un problema gramatical, pues el verbo “aparecer” parece tener condiciones de uso bastante específicas que resultan incompatibles con toda absolutización. Una autosuficiencia del “aparecer” es, sencillamente, inconcebible. En otras palabras, la fenomenología presupone determinadas condiciones ontológicas. Ponerlas de relieve, sin embargo, no constituirá más que el primer paso de mi análisis. Esas condiciones ontológicas no bastan para comprender la necesidad y el carácter imprescindible del juego de lenguaje del “aparecer”. Es preciso, por tanto, dar un segundo paso crítico que, por medio de un cierto comparativismo lingüístico y antropológico, permita sacar a la luz la lógica que subyace al discurso del “aparecer”. Como veremos, dicha lógica es esencialmente social. Así pues, finalmente debemos devolverle la “cortesía” a la fenomenología.